"Ante emergencias inesperadas y
dolorosas, Es conveniente y necesario formularse las siguientes
preguntas Esto que tanto me duele tiene solución? Puedo alterarlo
cambiarlo o mejorarlo??,... Así pues, Mientras los horizontes estén
abiertos y se vislumbre en el horizonte alguna solución Por pequeña que
sea, No hagas de rendirte ante nada, Sino poner en juego todas las
energías para afrontar y conducir a la solución final. Pero si la
solución no está en tus manos acepta con paz que hay hechos consumados
que son inalterables, Acepta tus limitaciones y pon en manos de Dios lo
que no está en tus manos solucionar."
Autor: P. Ignacio Larrañaga
Dios bendiga su semana y al mal tiempo, buena cara.
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