Finalizó para Colombia un sueño, ser campeones en la copa del mundo, en medio de tantas situaciones que se presentaron en el partido donde disputaba su paso a semifinales con Brasil. Haciendo un paralelo entre este juego y la vida, Colombia representa a cada uno de nosotros, con ilusiones y metas por alcanzar, acompañados por un equipo de personas que pueden ser nuestros amigos, familiares, directores espirituales, compañeros de trabajo entre otros y Brasil, todo lo que encontramos que impide llegar a feliz término con la meta propuesta, los que hacen zancadilla para que tropieces, algunos que se estiman jueces para juzgar tus actos y comportamientos aunque en realidad no te hayas equivocado; y al final, perdió Colombia pero es la actitud de los que conforman este equipo lo que se rescata de todo aquello. Dolor en el corazón expresada por lágrimas por no alcanzar la meta pero a la vez satisfacción del deber cumplido, de haber dejado lo mejor de si mismos en la cancha y la respuesta de un país que los felicita por su participación, por hacernos vibrar y emocionar, soñar y unirnos todos con un mismo fin. Y así, también serás tú, sino te rindes ante los obstáculos que la vida presenta en el camino; entonces puedes levantarte y triunfar o simplemente sumirte en la tristeza y dejarte arrastar por sentimientos negativos. Lo que suceda depende de como lo afrontes y aunque en tu llegada a la meta no esté todo un país ovacionándote está tu mismo ser y las personas que confían en ti y te acompañan en ese recorrido que en ratos serán acompañados y en otros simplemente desierto.
Confía a Dios tus proyectos y siempre manten fija tu meta, que tus sueños te den alas para llegar al fin que te has propuesto. Dios bendiga te bendiga en esta semana!!
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