Comenzó
el mes de diciembre y con él la alegría de muchas personas, el añorar los
regalos por parte de los niños, el reencuentro de las familias que no se ven
hace un año y aprovechan estas festividades para visitarlas, desempacar el
árbol de navidad, armar el tradicional pesebre, decorar las casas, entre otras.
Pero, entre tantas actividades olvidamos al esencial: a Jesús, quien debe ser
el centro en nuestras vidas.
Que
en este tiempo reflexionemos acerca de la presencia de Jesús, que realmente
nazca en nuestro corazón y no solo en el lugar de la casa donde se hizo el
pesebre. Que mas que simbolismo se convierta en una realidad.
Dios
les bendiga y que esta semana demos un espacio a quien se hizo hombre por amor
al ser humano.
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